V FERIA DEL LIBRO DE PELIGROS ‘Las Sinsombrero’

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PREGÓN DE CARMEN CANET Y HOMENAJE A JOSÉ LUIS SERRANO:

PREGÓN PARA EL DÍA DEL LIBRO

Buenas tardes a todos, al Alcalde, Roberto García Jiménez , a la Concejala de Cultura, Cristina López Núñez, en especial a Baldomero Rodríguez Moleón, con quien tantas actividades he llevado a cabo y siempre ha estado ahí, y a todo el equipo que trabajáis con estos proyectos. A todos los vecinos que estáis aquí, a todos los amigos que me acompañáis celebrando la festividad del Día del Libro, y en especial al alumnado del Instituto Clara Campoamor, tan cercano, tan querido. Agradecer a este Ayuntamiento de Peligros, al área de Cultura que haya pensado en mí para dar este pregón, es muy emotivo y elogioso estar aquí esta tarde con todos vosotros. Me siento muy contenta.

He puesto como título a mi pregón:

DARSE A LA LECTURA CON LA LUZ DE LA MEMORIA

Esta celebración este año es muy especial por dos cuestiones, la primera, porque conmemoramos el cuatrocientos aniversario de nuestro genio: Miguel de Cervantes, que entre sus escritos nos legó El Quijote, la más importante obra de la literatura española, la más universal y que está traducida a todos los idiomas. Y para hablar de la lectura no podía hacerlo de otra manera que ir de la mano del protagonista de esta obra: Don Quijote. Atiéndanme, Don Quijote nos dice, que es “un pobre hidalgo pobre que gracias a la lectura descubre que puede ser otra cosa en la vida”. Con esto ya está todo dicho, nos lo dejo escrito Cervantes. Y, la segunda cuestión especial, porque encendemos la luz de “Las Sinsombrero”, esas mujeres geniales las que se quitaron el sombrero, ese velo intelectual que las relegaba, son la representación de todas las mujeres que a lo largo de la historia han sido desplazadas a un segundo plano y sin las cuales esta historia está incompleta.
Es necesario, de verdad, en la vida darse a la lectura. Es una relación importante. Es el diálogo con alguien. Es una búsqueda y un encuentro. Acompaña en la soledad. Nos entretiene. Nos aleja de la rutina, de los problemas. Nos abriga. Al leer la fantasía, la imaginación se pone en marcha. Leer es crear, es como escribir, pintar, tocar un instrumento o cocinar. Es un placer, además, que no necesita público. Lo más fascinante reside en que el placer se deriva no sólo de lo que leemos sino de lo que extraemos de nosotros mismos en cada línea. Aprendemos a conocernos mejor. A querernos mejor. Hay libros de lectura para todos los gustos, al igual que cada lector, es diferente ante un mismo libro. Es tan primordial darse a la lectura que fue decisiva para mí en mi trabajo. Comencé mi docencia en la universidad, y muy pronto me di cuenta que en la enseñanza secundaria era donde podía desarrollar mi labor, ser útil dentro de la enseñanza de la lengua y la literatura a través de los textos, de la escritura, este alumnado comprende unas edades en donde ésta se puede inculcar y además es la mejor manera para que el estudio de estas asignaturas les sea más atractivo. En mis 35 años de trabajo, siempre, siempre he comenzado el primer día del curso con la sugerencia, la insistencia y la justificación de la necesidad de leer para vivir mejor, para sentir, para ser más buenos, generosos, para tener más seguridad y autoestima. Para poder viajar a lugares que nunca iremos, para encontrarnos con personajes que se parecen a nosotros y otros que no nos gustaría ser, y nos hacen reflexionar. De una manera sencilla para los que no les gustaba leer: les encomendaba una tarea, tenían que salir a buscarla. Es tan fácil, les decía cómo haber encontrado el estilo de ropa que nos va, las comidas que nos gustan, el perfume que escogemos, la música, el cine, las cosas que nos atraen. La lectura en clase y una buena elección les hace cambiar sus vidas poco apoco. Hay tanta variedad de todo, que podemos encontrar el libro adecuado, y que si empezamos un libro y no nos gusta, lo cerramos y a por otro. Tenemos historias de amor, de misterio, de aventuras, de terror, de viajes, de tema histórico, tenemos cuentos, relatos, poesía, biografías…, tenemos todas las posibilidades, y, de verdad que merece la pena encontrarlo para poder probarlo como cuando uno prueba una comida, o escucha una música, o ve un cuadro o se prueba una camiseta. Es un hallazgo importante cuando aparece. Además los libros están tan cerca, tan a mano, y ahora aún más con internet que nos facilita la labor y nos ayuda. Y nunca es tarde para iniciar esa búsqueda porque las cosas buenas de la vida a todos nos gustan. Os aseguro que es una buena decisión, una buena compañía. ¡Y podemos elegir! Y así escuchar voces que nos enseñan palabras y frases que nos dan calor y parece que han sido escritas para nosotros, versos que podemos hacer nuestros, por ejemplo cuando el poeta Ángel González nos dice: “Si yo fuera Dios y tuviese el secreto haría un ser exacto a ti”, o Pablo Neruda: “Quítame el pan si quieres, quítame el aire pero no me quites tu risa porque me moriría”, y así hasta el infinito. Ya decía Jorge Luis Borges “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”.
El lector es muy importante, es el protagonista, ya que el escritor lo escribe y nosotros lo terminamos, tenemos la libertad de interpretación, de continuación. Cada persona ante un mismo libro vive de distinta manera la historia y eso es fascinante, lo maravilloso que nos permite habitar las historias de manera diferente.
Sabemos que se puede vivir sin los libros, pero el problema es que una vez conocidos éstos son necesarios. Federico García Lorca, otro genio, en 1931 cuando fue a inaugurar la biblioteca de Fuente Vaqueros en su elocución dijo.: “Como dice el refrán, No sólo de pan vive el hombre, y continuó: Si yo tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría pan, sino que pediría medio pan y un libro”.
Hay libros que forman parte de nuestras vidas desde pequeños, tenemos libros que no se nos olvidan igual que los buenos recuerdos. Aunque es interesante la cantidad y la variedad de libros que se publican actualmente, no podemos, ni debemos olvidar a los clásicos. Se convierten en clásicos, precisamente, porque son tan buenos que en la actualidad nos parecen nuevos, nos siguen interesando sus historias para hacernos más llevadero el camino por el mundo. Como nos diría Antonio Machado “Todo pasa y todo queda”.
Como no podemos ni debemos olvidar porque es de justicia sacar a la luz la escritura que nos dejaron muchas mujeres a lo largo de la historia. Cada año esta celebración del Día del libro, en Peligros, ha estado dedicada a algún escritor o escritora. Este municipio progresista siempre en la lucha por la igualdad, la dignidad de las personas y la cultura, con el que he tenido el privilegio de poder colaborar siempre en todos estos temas que tienen como prioridad los derechos humanos, y la erradicación de la desigualdad y la violencia, este 2016, ha recordado y querido rememorar a las mujeres olvidadas de la generación del 27, las conocidas por “Las sinsombrero”. Los habitantes de Peligros a los que he conocido bien, he trabajado más de una década en el Instituto Clara Campoamor, que lleva el nombre de otra mujer inmensa, abogada brillante, tenaz a los ataques de sus ideas y que también sufrió el exilio, que no se le dio la relevancia e importancia que tuvo y ahora vamos poniendo entre todos las cosas en su sitio, sabemos que junto con otras mujeres como Victoria Kent y otros hombres progresistas consiguieron que la mujeres pudiéramos votar, fue un hecho histórico importantísimo.
Ha sido importante mi trabajo con este equipo comprometido, con el alumnado, con sus familias, con mis compañeros de trabajo y la colaboración, siempre, con las distintas áreas de este ayuntamiento. Cuando vine con plaza definitiva a este municipio nunca pensé que no me iría y que no pediría traslado jamás, hasta este curso que me he ido por razones de la vida. Ha sido el Instituto de Peligros el último tramo de mi vida docente, el cual he vivido intensamente y feliz. Un municipio preocupado por los valores y la cultura, que tiene convocatoria del Premio Literario Villa de Peligros, grupo de Teatro, Asociación de Mujeres de la Encina, el anfiteatro Blas Infante, el Teatro Pablo Neruda, con su plaza Salvador Allende, por aquí han pasado los mejores escritores y humanistas del progreso y la libertad, los ejemplos más cercanos fueron el año pasado contar con la presencia del Premio Nacional y Premio Internacional Federico García Lorca: el poeta Rafael Guillén, y el anterior con otro Premio Nacional el poeta siempre cercano y comprometido Luis García Montero por no remontarnos más atrás en el tiempo.
Siempre han respetado, no olvidado nunca la tradición y la modernidad. Así este año el espacio está dedicado a estas mujeres olvidadas, es de justicia y de dignidad humana homenajearlas aunque ya no estén, que nosotros las hagamos revivir, reivindicar su obra para que esté presente y no ausente. Fueron mujeres que sabemos convivieron, lucharon en una época convulsa y triste con los hombres de su generación, que vivieron el exilio igual que ellos, pero éstas con un añadido, su condición de género. Tuvieron que huir de España por luchar contra el franquismo, contra la injusticia, la desigualdad, por estar al lado de los más desfavorecidos. Y esto es lo inaudito e incompresible y que por increíble que parezca fue el hecho, sólo el hecho de ser mujer. Tienen toda una obra y toda una trayectoria, como sabemos. Ellas, María Teresa León (ya fue conmemorada en Peligros hace unos años), Concha Méndez, Ernestina de Champourcín, Josefina de la Torre, María Zambrano, entre tantas olvidadas, han sido las ausentes, tremendo e injustificado. Existieron, crearon y triunfaron, estas mujeres que no sólo gozaron en su tiempo de éxito nacional e internacional, sino que a través de su arte y activismo desafiaron y cambiaron las normas sociales y culturales de la España de los años 20 y 30. Y esto ha ocurrido con tantas mujeres en la historia que aún siguen sin aparecer en los libros, no se estudian en la escuela, ni en los institutos ni casi en la universidad. Ha llegado la hora de la luz de la memoria y reclamemos, revivamos todos su obra, su valía, con la calidad de la mejor literatura y arte. Mujeres excepcionales para su época que supeditaron su obra a la de sus compañeros y que hoy no son reconocidas por su aportación a la narrativa, al ensayo, la poesía, el teatro, la pintura, el cine y otros aspectos culturales y sociales sino por ser sus mujeres y compañeras. Coincidieron en el tiempo con grandes poetas, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Cernuda, Gerardo Diego, Manuel Altolaguirre, Pedro Salinas…, con una época de cambios revolucionarios a los que aportaron su entusiasmo, su trabajo, su atrevimiento y su valentía, No olvidemos los tiempos que corrían y los convencionalismos sociales de la época que existían para las mujeres.
Recordemos a algunas: María Teresa León permanece unida a Rafael Alberti, no sólo fue la camarada fiel sino su mujer, ella es más que un nombre unido a nuestro gran poeta gaditano. Fue una gran escritora, novelista, ensayista, dramaturga y periodista, su libro Memorias de la melancolía está considerado el mejor libro de memorias publicado en España y es el mejor documento que recoge la historia de lo ocurrido en la época. Nos dejó dicho: “Nos aficionamos a gente que se debe morir y a cosas que se van a quedar. Yo no quedaré, pero cuando yo no recuerde, recordad vosotros”. Tuvo la elegancia y discreción y ocupó un segundo plano para que fuera Rafael Alberti el que recibiera toda la luz de la gloria. Fue su ayuda incansable, cómplice, alentadora. Hoy se tiene el desconocimiento general se le conoce como la compañera, una defensora de la República pero no la escritora que escribió más de veinte libros. Mujer poco convencional, sobrina de Menéndez Pidal, primera mujer que obtuvo el doctorado en Filosofía y letras en España, fundadora de revistas literarias, y de Nueva Escena, la sección antifascista Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura, dedicó su vida a la política, la literatura y las artes.
O, la poeta Concha Méndez, decía: “Yo quisiera/ y no puedo ser como son los otros”, amiga de Alberti, Lorca, Dali, novia de Luis Buñuel, luego mujer de Manuel Altolaguirre, siempre estuvo a la sombra. Poeta y editora excepcional, por presiones Gerardo Diego no la incluyó, trabajando codo con codo, en ninguna de las dos antologías literarias del 27 que él dirigió.
Otra mujer Ernestina de Champourcín nos dice: Estás:/ Y estás: en el vacío/ Y en la ausencia presente,/ en la que es y vive/ sin dejar de ser única/ oquedad invisible/ con raíces eternas”., esta poeta olvidada fue mujer del poeta del 27 Juan José Domenchina. Ernestina de Champourcín junto con Josefina de la Torre fueron las dos únicas poetas que Gerardo Diego incluyó en su segunda antología. Fue discípula de Juan Ramón Jiménez, de María de Maeztu. Participaba en las tertulias del Café Regina junto a Valle- Inclán y Max Aub, pese a ser poeta, traductora, periodista y ser ganadora de premios literarios, sus siete poemarios aparte de su faceta de periodista y traductora y de ser incluída en algunas antología más tarde, murió olvidada en 1999, inaudito. Y, así sucesivamente, ocurrió con Zenobia Campruby Aymar, mujer de Juan Ramón Jiménez, profesora en la universidad de Puerto Rico y EEUU, su historia de sombras es tremenda, en 1951 se somete en Boston a una operación de cáncer, se tuvieron que instalar en Puerto Rico, porque Juan Ramón no soportaba EEUU, no sólo dejó atrás una vida intelectual interesante sino también la posibilidad de someterse a otro tratamiento para controlar su enfermedad, hecho que ocurrió. Luchadora por las libertades de las mujeres junto a Clara Campoamor y Victoria Kent, mujer cultísima, traductora en tres idiomas y de la obra Rabindranach Tagore.
Josefina de la Torre, poeta, actriz, dobladora de actrices entre ellas Marlene Dietrich, llegaron a conocerse. Escribía: “Toda mi ilusión la he puesto/ en la espera de un mañana”, en otro verso, “Pero el alto balcón de tu silencio/ olvidó la señal para mi barco”. Sus poemarios están prologados por Pedro Salinas. Muchas mujeres como la pintora Maruja Mallo, la novelista Rosa Chacel, la filósofa María Zambrano, cuyos ensayos están reconocidos actualmente como documentos indispensables para la historia.
En fin, son tantas y tan numerosas, mujeres todas universitarias, luchadoras a contracorriente, tan generosas que no les importó ser visibles, son ejemplo de modernidad. Lo triste y tardío es que ahora se reconoce por todos los estudiosos y críticos que fue por el hecho de ser mujeres, aún viviendo la misma historia, la misma lucha, con las mismas inquietudes y calidades literarias y artísticas, con el mismo exilio. La crítica no vio bien sus actividades y sus excentricidades que en los hombres fue una genialidad como ocurrió con Dali, Buñuel o Lorca, en ellas era locura, trastorno. Lo que sí sabemos es que triunfaron en su época, ellas convivían con ellos, pero con el paso del tiempo no quedaron reconocidas, pero su escritura está ahí.
Para finalizar volvemos, de nuevo a Miguel de Cervantes, a quien debemos la aparición de la lectura laica, la lectura como nueva forma de entender la vida, la lectura solitaria o la lectura en común. Tanto le gustaba la lectura que nos dirá que lee hasta los papeles rotos, tirados en la calle. Su literatura fue revolucionaria, creador de la novela moderna, sus pensamientos son modernísimos cuando habla de la justicia, de la igualdad, de la dignidad, de la riqueza, de su concepción de la mujer. No olvidemos que estamos hablando de un escritor que vivió en el siglo XVI y principios del siglo XVI, su pensamiento, sus ideas son las más modernas, y progresista. Sus planteamientos feministas parecen del siglo XXI, la prueba más fehaciente es el monólogo de la pastora Marcela, en el capítulo decimocuarto de la I Parte. Miguel de Cervantes fue un genio con tanto ingenio que ha sido insuperable, Cervantes en su gran novela luchó por dar sentido a un mundo que, a veces, es duro y lo hizo a través del humor, la lucidez, lo humano y escribió la mejor novela de amor jamás contada. Y finalizo con dos frases suyas, muy significativas que dicen:
La pluma es la lengua del alma.
El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.

Carmen Canet
En Peligros a 20 de abril de 2016